Cómo evitar conductas negativas en los niños

Cuando las conductas agresivas de un niño comienzan a volverse habituales y no parecen desaparecer, podríamos estar frente a un problema en el que de inmediato tendremos que intervenir.

El temperamento, necesidad de acaparar la atención y poca tolerancia a la frustración son algunos de los factores que influyen en una actitud agresiva. Comúnmente, a los 2 años de edad es cuando comienzan a manifestarse los berrinches, que son producto de una frustración de no poder conseguir lo que el niño quiere, y entre los 3 y 5 años de edad suelen incrementarse, esto es porque el niño comienza  atravesar la etapa de socializar, competir con un grupo y su individualidad. El siempre quererlo todo y no tenerlo genera la frustración y el niño recurre a posturas agresivas.

Hay formas de evitar las conductas negativas en los niños, si lo aplicas con frecuencia no deberás preocuparte por tener un hijo que constantemente haga berrinches:

  • Recuerda que tú eres su ejemplo, no es bueno responderles de forma agresiva porque es lo que aprenderá a hacer.
  • Evita ponerlo en contacto con juegos o programas de televisión que fomenten la violencia.
  • Nunca decirle que es malo , podría quedarse con esa etiqueta pegada el resto de su vida, lo mejor es centrarse en las conductas.
  • No darle lo que quiere si ha adquirido una conducta agresiva.

Debes poner mucha atención y ubicar las conductas agresivas que notes en tu hijo, observa cuándo y dónde aparecen así como su frecuencia, establece consecuencias para esas conductas. Al encontrarse en una situación que genere su agresividad, lo mejor es retirarlo de ese ambiente y enfocarse en un diálogo positivo.

Tu hijo debe aprender que no obtendrá nada por medio de conductas negativas o agresivas, aislarlo de la situación y privarle todo tipo de atención por unos minutos lo hará comprender que así no logrará nada.

Cuando tu pequeño tome actitudes positivas ante cualquier situación, hazle notar que fue excelente la manera en la que actuó, así reforzarás lo positivo y el nene comenzará a evitar otro tipo de conductas.

Consejos para evitar la caries del biberón

La caries del biberón es un problema que afecta a los dientes de leche, esto puede suceder cuando los dientes de tu hijo entran en contacto con demasiado azúcar.

La caries es un padecimiento frecuente en el ser humano, pero es más grave cuando se presenta de manera precoz, ya que suele ser más agresiva. Debido a que los primeros dientes que aparecen en la boca de tu bebé están menos calcificados son más propensos a sufrir caries, en este caso siendo más destructivas, produciendo procesos infecciosos, lo que lleva a la pérdida de la corona del diente, incluso de piezas dentales lo que afectará su deglución, respiración y fonación.

Evita en la medida de lo posible agregar más azúcar de la debida a la dieta de tu pequeño, jamás dejar que tu hijo se quede dormido con el biberón en la boca, ya que esto ocasionará que se concentre el azúcar en su boca.

En cuanto los primeros dientes de leche de tu hijo comiencen a aparecer es ideal una primera visita al dentista para asegurarse que todo marcha bien. Ocúpate de la limpieza dental de tu hijo hasta que pueda realizarla por sí mismo, después hay que crear el hábito.

Consejos para evitar la caries del biberón:

  • No llenar el biberón del nene con líquidos que contengan mucho azúcar.
  • Procurar llevar a dormir al pequeño con un vaso de agua simple, evitando otro tipo de bebidas.
  • Dar a los niños de 6 a 12 meses únicamente leche maternizada a tomar en los biberones.
  • Evita el uso prolongado de chupones y no los untes con cosas dulces.
  • Comienza a enseñarle al niño a beber de una taza alrededor de los 6 meses de edad y trata de suspender el uso del biberón hacia la edad de 12 a 14 meses.
  • Limita los jugos a menos de 6 onzas por día durante las comidas.

Con los cuidados adecuados protegerás a tu hijo de cualquier problema dental.

Cuidados en el ombligo del recién nacido

Después de nacer, el ombligo se cae solo, lo normal es que esto suceda dentro de los 15 días posteriores al nacimiento. Durante ese periodo de tiempo hay que tener ciertos cuidados en el ombligo del recién nacido para mantener una higiene adecuada y seque correctamente.

El ombligo debe limpiarse únicamente una vez al día con agua y jabón, después del baño se coloca un poco de alcohol, posteriormente debe mantenerse seco y limpio, de lo contrario puede llegar a infectarse.

¿Sospechas que puede estar infectado?, fíjate en estas características: aparición de líquido alrededor del ombligo, que la zona esté más húmeda que de costumbre, cambio de color a tono rojizo, aparición de granitos y fiebre, cualquiera de estas características es un indicador de una posible infección.

Consulta inmediatamente al pediatra y mientras tanto sigue limpiando la zona con alcohol más veces al día para destruir posibles gérmenes que se encuentren en esa zona. Procura mantener su pañal por debajo del cordón umbilical para evitar la humedad, así ayudarás a una pronta cicatrización.

Por qué aparecen los granitos en la piel del bebé

Tenemos la idea de que la piel del bebé sea lo más suave del mundo, y sí, pero también es muy delicada y propensa a erupciones.

Tal vez llegues a notar granitos en la piel del bebé, ya que algunos recién nacidos presentan aparición de granitos, por lo general son totalmente benignos y desaparecen por su cuenta en un par de semanas.

Es muy importante cuidar su piel, mantente atenta si a tu bebé le aparecen unos bultitos por debajo de la piel, principalmente en la zona media del cráneo o la cara, o sobre la columna vertebral. Si los granitos se presentan como herida que sangra o no desaparecen en unos días o semanas es importante acudir al pediatra o dermatólogo ya que existen unos tipos de granitos relacionados con virus o bacterias, entre ellos los que presenta la varicela, el herpes o el sarampión.