Los mejores regalos para Baby Shower

Sabemos que una de las ilusiones más especiales durante tu embarazo es conocer la carita de tu bebé y tenerlo por primera vez en tus brazos. Ante esta espera comenzarás a alistar todo lo necesario para su llegada, entre tus preparativos está el elegir el hospital donde recibirán al nuevo integrante de la familia, decorar el cuarto de tu bebito, tener lista la pañalera para el día del parto o cesárea y, dejarás que tu familia y amigos te consientan con fiestas dedicadas para el recibimiento de tu pequeñito.

Uno de los eventos más esperados en esta etapa es tu Baby Shower donde tus invitados te  regalarán artículos esenciales para su bienvenida.

Regalos para Baby Shower

Al igual que ellos te queremos consentir, recomendándote algunos de los regalos que no pueden faltar en tu Baby Shower:

  • Ropita tanto para los primeros días de su nacimiento como para las siguientes etapas de crecimiento.
  • No puede faltar un cojín anti-ahogo, los doctores lo recomiendan ya que ayuda a evitar la muerte de cuna en bebitos. ¡No olvides tenerlo entre tus prioridades!
  • Cobertores que lo protejan del frío, ¡lo mantendrán calientito en todo momento!
  • Tener una práctica pañalera que te acompañe a las divertidas salidas con la familia o las visitas a los futuros abuelitos, ¡será esencial!
  • Para complementar las salidas con tu bebé es importante la compañía de un cambiador con el fin de tener mayor seguridad en la higiene de tu nene.
  • Accesorios para un práctico, seguro y rico baño.
  • Otro regalo a considerar son los accesorios para la hora de la comidita por ejemplo, los famosos baberos, repetidores y toallitas faciales serán un complemento para su limpieza.

¡No olvides, el osito Baby Mink creó paquetes de Baby Shower pensando en ti y en las diferentes etapas que comenzarás a vivir junto a tu pedacito de luz! Consúltalos aquí y obtendrás más ideas de lo que no puede faltarte. 😉

Además tenemos una sorpresa para tu Baby Shower. ¡No te la puedes perder!

¿Cómo terminar con la etapa del chupón?

A medida que la boca pierde su papel protagonista y la etapa oral llega a su fin, el proceso natural de terminar con la famosa etapa del chupón o dejar la costumbre de ponerse el dedo en la boca se lleva a cabo. Si esto no ocurre no debemos forzar el abandono, ya que este es un proceso gradual y no repentino. Si tu bebé sigue teniendo este deseo es importante no impedírselo.

El uso prolongado del chupón no le provocará ningún daño psicológico a tu pequeño, por ello, es importante respetar su ritmo. Regañarlo, quitárselo o utilizar algún remedio casero para evitar que se chupe el dedo es contraproducente.

Si, aproximadamente, a los cinco años de edad tu pequeño no ha dejado el chupón, se le debe ayudar a abandonar la costumbre, no es lo mejor desaparecerlo de forma repentina ya que esto podría ocasionar una obsesión en el nene por recuperar ese objeto tan preciado.

Si te encuentras en esta situación, aquí te dejamos unos consejos para que lo hagas de la mejor manera:

– Puedes sugerirle que lo regale a su peluche o muñeco favorito.

– Proponle guardar su chupón en un lugar secreto y dáselo sólo a la hora de dormir.

– Intercambia el chupón por una acción más gratificante, por ejemplo dejarle contestar el teléfono.

Cuando estés segura de que tu pequeño puede privarse de él, realiza una acción para confirmar el abandono: tirarlo o regalárselo a alguien. Así estarás segura de que esa etapa se terminó.

Recuerda que cualquier duda que tengas al respecto es muy importante que la consultes con el pediatra, él sabrá orientarte de la mejor manera.

¿Cómo ser mamá y profesionista a la vez? (Segunda parte)

La frase -madre que trabaja- es redundante

Jane Sellman

 

¡Hola Mamis!

La semana pasada les platicaba sobre Ale, una futura mami que le negaban mejores condiciones para ejercer su profesión. Decidida a ejercer sus derechos, acudió al Conapred, allí tomaron su queja. Narró los hechos y ellos enviaron un aviso a la institución. Adicional, redactó una carta dirigida a recursos humanos para notificar que había presentado una queja ante una institución competente.

¡Por fin le confirmaron su cambio! Sin embargo, le asignaron un lugar en un cuarto bajo las escaleras, espacio que hacía un par de meses lo habían acondicionado para guardar material y todo lo que los camarógrafos ocupaban durante el día. Ella sería la nueva asistente del encargado del lugar. Sus labores ahora consistían en ayudar a acomodar y encintar casetes, cuando su trabajo por el que la habían contratado era edición digital.

Cuando los directivos se enteraron de la queja ante Conapred, cambiaron su actitud y le asignaron un nuevo horario, la regresaron a sus actividades de edición y a un nuevo proyecto. Siguió trabajando como debió haber sido siempre, con un nuevo equipo, más humano y sobre todo profesional. Todo continuó bien hasta enero, pues cuando se presentó el primer lunes del año a trabajar le dieron la noticia de que estaba despedida.

Acudió con el Director de Producción para saber qué era lo que pasaba y sin más sólo le respondió que ella no aparecía en la lista de las personas a las que se les había renovado contrato, cuando meses atrás le habían prometido un aumento de sueldo. Un mes después, recibió una llamada de Conapred, donde le comunicaron que la institución refutó los hechos, que a la persona que ella acusaba no era su superior, pues, supuestamente no existía el cargo y que esto lo corroboraba el director del noticiario, el mismo hombre que todas las mañanas le preguntaba si se sentía a gusto, si estaba bien. Ese hombre defendió a la persona que por muchos años ha abusado de la autoridad que tiene en el lugar.

Sin embargo, Ale no permitió que esto opacara sus ganas de seguir siendo una profesional y sobre todo ha mantenido encendido el brillo de su maternidad. Sigue en la lucha por hacer valer sus derechos y su dignidad como mujer y futura madre. Descansó un par de semanas y después consiguió otro empleo temporal. Encontró nuevos proyectos y nuevas perspectivas de la vida, disfruta levantarse y ver cómo crece su pancita día a día, pero sobre todo defiende la idea de que ser mamá no es sinónimo de derrota profesional.

“No  hemos parado de trabajar y de disfrutar esta etapa juntos, mi inquilino y yo. Estamos a casi 5 semanas de conocernos, emocionados escogiendo ropita y todo lo necesario para nuestro encuentro, y ahora terminamos de escribir nuestra historia desde esta nueva oficina que me abrió sus puertas, para ser una gran mamá profesionista”.

¿Tienes una experiencia similar? ¡Platícamela! Este espacio es para ti. 😉

¡Hasta la próxima!

Con cariño, Diana.

Obesidad Infantil

La OMS define la obesidad como “una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud”, y que afecta “a todas las edades y grupos socioeconómicos”.

La obesidad infantil se trata de la acumulación excesiva de grasa corporal, especialmente en el tejido adiposo, y que se puede percibir por el aumento del peso corporal cuando alcanza 20 por ciento más del peso ideal según la edad, la talla, y sexo del niño o niña en cuestión.

Se calcula que el 80% de niños obesos continuarán siéndolo cuando alcancen la edad adulta si no se adoptan las medidas necesarias.

No existe la cantidad exacta de alimento que un niño deba consumir, recordemos que cada niño es diferente y por lo tanto sus deseos y necesidades son distintas. Por lo general los niños comen más que las niñas. El pediatra podrá advertirte si tu hijo se encuentra en riesgo de padecer obesidad, él o ella sabrá calcular el peso ideal para tu hijo.

Los profesionales médicos advierten que hay que prevenir y tratar los problemas de peso desde la niñez para evitar trastornos y enfermedades que disminuyan la calidad de vida de la población.

¿Cómo ser mamá y profesionista a la vez? (Primera parte)

De todos los derechos de una mujer, el más grande es ser madre

Lin Yutang

 

¡Hola mamitas de Baby Mink!

Hoy quiero platicarles la historia de una futura mami que nos demuestra cómo la vida profesional no tiene porqué estar peleada con la maternidad. Los obstáculos que nos pone la sociedad, sólo existen cuando tú lo permites. Esta es su historia.

Ella es Alejandra y pronto será mamá, aún lleva en su vientre a Alex, su pequeño inquilino, como ella lo llama. Cuando este bebé decidió llegar, Ale trabajaba en un programa de noticias, en el turno de madrugada, laborando por las noches y durmiendo por las mañanas. Condiciones poco favorables para la salud en general. Sin embargo, sus resultados comenzaban a rendir frutos, pues el Director de Producción le había ofrecido un aumento de sueldo que iniciaría a partir de la renovación de su contrato, en dos meses aproximadamente.

Cuando se enteró de su embarazo, supo que sería complicado, más bien agotador. Pasar por un embarazo siendo editor en un medio de comunicación es llevar sobre ti una enorme presión, sin embargo nunca lo vio imposible.

Iniciaba el mes de noviembre, y con dos meses de gestación, Ale decidió pedir a los directivos un cambio de turno para llevar un embarazo más tranquilo. Ellos tomaron una actitud distante y pidieron que esos asuntos los arreglara con el Coordinador de Editores, Manuel Álvarez. Cuando ella le pidió el cambio se negó, argumentando que no habría movimientos hasta finalizar el año.

Acudió de nuevo con los directivos, quienes le aseguraron que el cambio ya estaba autorizado y que no sabían por qué razón Manuel no lo ejecutaba. Como pelotita de ping- pong, y no tanto por la pancita, volvió a hablar con él. Éste le pidió una semana más de apoyo en la madrugada, mientras organizaba a los demás editores. Ale pensó que era algo razonable, aunque el estrés le ocasionó un episodio de presión baja.

Por fin terminó la semana y buscó a Manuel para conocer su nuevo horario. Con una actitud despreocupada, él le dijo que no podía darle el cambio hasta que le llevara un comprobante médico de embarazo. Ale acudió con su médico obstetra ese mismo día y regresó al noticiero con la prueba sanguínea (PIE), más un ultrasonido, para estar prevenida. Esperaba que por fin pudiera dejar todo listo para comenzar la siguiente semana en un nuevo horario. Al entrar buscó a Manuel y por fin le entregó lo que pedía, a lo que él respondió que no podía cambiarla hasta que el médico de la institución acreditara sus documentos.

En ese momento Ale decidió que buscaría asesoría jurídica con algún abogado, pues obviamente se estaban quebrantando sus derechos como empleada, mujer y sobre todo con su derecho a ser madre.

No te pierdas la segunda parte de esta historia, donde te platicaré cómo Ale pudo salir adelante con un bebé en camino y una carrera profesional, para superarse y brindarse una mayor calidad de vida, tanto a ella como a su pequeño inquilino.

¡Hasta pronto!

¿Cómo identificar la dispraxia en niños?

La dispraxia en niños es una enfermedad poco común de alteración psicomotriz que provoca lentitud de movimientos, dificultades en la coordinación del mismo o torpeza.

La dispraxia se hace presente a partir del primer año de edad, pero los síntomas son más evidentes a medida que crecen. Se pueden ver afectadas la lectura y la escritura, sin embargo el niño puede presentar algunos síntomas pero no es necesario que por eso padezca la enfermedad.

Los síntomas son más visibles entre los 5 y los 11 años de edad, se estima que pueden sufrirla entre un 2% y un 5% de los niños en esta etapa. Este padecimiento puede llegar a afectar el habla y el desarrollo emocional del niño. Existen diferentes tipos de dispraxia:

  • Dispraxia ideomotora: es la interrupción entre la secuencia de pensar y realizar un acto sencillo, por ejemplo coger un objeto.
  • Dispraxia ideatoria: se afecta la cadena de secuencias de pasos sencillos que dan lugar a uno complejo: abotonar un botón, atarse los cordones, meter una llave en la cerradura, etc.
  • Dispraxia oromotora o del habla: en este caso se ven afectados los grupos musculares que se encargan de la fonación, mostrando problemas para pronunciar algunas palabras o sílabas, por lo tanto el habla del niño se verá afectada.
  • Dispraxia constructiva: existe una dificultad en comprender las relaciones espaciales entre los objetos, por lo que resulta difícil moverlos de un lugar a otro: por ejemplo, meter una caja pequeña dentro de otra más grande o acomodar sus pertenencias de forma que su mami le indica o enseña.

Si hay sospecha de dispraxia en tu pequeño, el médico le realizará las pruebas necesarias para obtener un resultado. Si tienes alguna duda sobre su desarrollo es recomendable que asistas con el especialista para aclarar cualquier situación y en caso de ser necesario comenzar con un tratamiento.

Consejos para cuidar la piel del bebé

Proteger la piel del bebé de los rayos del sol es fundamental para evitar quemaduras o problemas en la piel.

Debes tener en cuenta que la piel de tu hijo es más sensible cuando es pequeño, por eso es importante protegerlo todo el año. Los daños provocados por el sol durante la infancia, son acumulativos, irreversibles y sus consecuencias pueden manifestarse hasta la edad adulta.

Algunos consejos para cuidar la piel del bebé de los rayos del sol pueden ser los siguientes:

Si tu hijo tiene 6 meses de edad o menos, debes evitar exponerlo directamente a los rayos del sol, en esta etapa de su vida debemos protegerlos de deshidrataciones, golpes de calor y quemaduras.

Existen diferentes tipos de pieles, pero sea cual sea la de tu hijo debe recibir el mismo cuidado que todas las demás. En general evitar que tengan contacto directo con el sol desde las 12 hasta las 16 horas.

Intenta que la exposición al sol sea de forma paulatina, aumentándola gradualmente con el paso de los días.

Siempre coloca protector solar sobre la piel de tu pequeño al menos 30 minutos antes de exponerse al sol, utiliza protección arriba de 30. Las pieles muy blancas y los más pequeños necesitarán más protección. Vuelve a aplicar protector solar en un par de horas.

Recuerda, no importa si está nublado, el protector solar es obligatorio al igual que beber agua constantemente.

cuidar la piel del bebé Baby Mink

Aprender a ir al baño

¡Hola mamita!

En esta nota te platicaré como viví con mi hijo, ese momento de aprender a ir al baño y decirle adiós a los pañales, de una manera respetuosa para él y poco estresante para mí.

El primer día le expliqué, por milésima vez, que ya no le pondría pañal y que debía avisarme antes, para poder estrenar su bañito. Al principio lo dejé sin ropa de la cintura para abajo, pero después sentí un poquito de preocupación porque anduviera así de destapado, entonces opté por ponerle un short holgado.

También le inventé una historia. Le platiqué que a todos nos gusta estar con nuestra mamá, nuestros amigos y nuestra familia, y que cada que tirábamos un pañal sucio esa popis o esa pipí se quedaban con ganas de ir al mundo de todas las popis y las pípis.

“Entonces si tú me avisas con tiempo, te acompaño al bañito para después echar lo que hiciste al escusado y que se vaya con la popis o pipí que yo hice hace rato, porque está ahí esperando a su hijo.”

Y comenzamos

El primer día fue de puros accidentes, me avisaba cada que ya se había hecho o yo lo cachaba mirando como escurría el agüita por sus piernitas. No le cambiaba la ropa inmediatamente, pues mi intención era que sintiera un poquito de esa incomodidad para que pensara en evitarlo la siguiente vez. Y para que no lo sintiera como un castigo, ponía de pretexto que estaba terminando de hacer cualquier cosa y que al terminar lo cambiaría. 

Ocasionalmente lo sentaba en su orinal, cantábamos, le platicaba la historia de la popis, pero no, nada.

Al final del día, preparé mi juego de baño y al ¡agua Patos! para que no se fuera a la cama con toda la incomodidad, le puse un pañal entrenador, aunque no me preocupaba mucho que mojara la cama, pues desde hacía varios meses despertaba con el pañal seco.

Ganando pequeñas batallas, pero no la guerra

Por la mañana siguiente lo primero que hice fue sentarlo en el orinal, le ayudé a sentirse cómodo, bromeaba con él y vualá ¡nuestro primer gran logro! Lo celebramos cual aficionados al fútbol viendo a México ganar el mundial.

Lo vaciamos al retrete y él mismo jaló la palanca, eso es muy importante, que sean ellos quienes “despidan” lo que acaban de hacer. Por fin la pípis se había ido al mundo de las popís y pípis, y ya estaba con su mamá (la que yo había hecho antes).

Pero a medio día volvieron los accidentes. Debo reconocer que empecé a sentir desesperación por tener que estar limpiando cada que no alcanzábamos a llegar al baño. Estaba perdiendo la paciencia, pero sabía que si le mostraba mi enojo podría entorpecer el proceso. Así que no dejaba de mostrarme cariñosa con él y sobre todo transmitirle seguridad.

Llegó un momento en que ya no sabía qué hacer, si volver a ponerle pañal, no sacarlo del baño, poner orinales en cada rincón de la casa para llegar a tiempo, era un estrés total. Entonces decidí que estaría todo el tiempo con él, recordándole en cada momento que si sentía ganas de ir al baño me avisara.

Por la tarde empezaron las falsas alarmas, le preguntaba si tenía ganas, me decía que sí, llegábamos al bañito y nada. Dos o tres veces sucedió lo mismo.

Más o menos él hacía popis a cierta hora del día, que era después de la cena, así que lo senté en su bañito ahí le conté cuentos, cantamos, volvimos a contar la historia de la popis que se quiere ir al mundo de las popis y después de casi una hora, ¡reto logrado!  Había una popis en camino a ver a su mamá.

La Victoria

Al siguiente día, repetimos lo mismo de la mañana anterior y a cada momento le recordaba si sentía ganas de usar el baño. Se fueron los accidentes y comenzaba a avisar. Procuraba tener a su bañito lo más cerca posible para no hacerlo esperar tanto. ¡Y funcionó!

Desde ese día sólo usó pañales entrenadores. Por supuesto que en los días siguientes hubo pequeños incidentes, que afortunadamente se repitieron cada vez menos.

Considero que el aspecto fundamental que nos dio el éxito en tan poco tiempo, fue el haber esperado a que Dani mostrara las señales fisiológicas y psicológicas que les platiqué en la nota anterior. Pues en realidad, este proceso no se aprende, se adquiere, así como la madurez que adquirimos con la edad.

Platícame cómo va este proceso para que tu hijo deje el pañal o si ya lo lograron, platícanos su historia para poder dar tips y sugerencias a otras mamis que están en este complicado proceso.

¡Hasta la próxima!

Con cariño, Diana.

Consejos para lavar la ropita de bebé

La piel de un recién nacido es extremadamente sensible, por eso es recomendable lavar la ropita de bebé antes de ponerla por primera vez, ya que algún químico que contenga puede irritar al pequeño.

Puede parecer mucho trabajo o tal vez complicado por el hecho de ser algo delicado, pero aquí te dejamos unos buenos consejos para que te sea más fácil la forma de lavar la ropita de tu bebé:

Separa su ropita, es decir colores, claros, obscuros y blancos

– Evita usar detergentes que contengan aromas (perfumes) y tintes, ya que la piel del bebé es muy irritable. Lo importante es que el detergente o jabón que utilices sea para ropa delicada. Puedes encontrar algunas marcas que son específicas para lavar la ropa del bebé.

– Para asegurarte de eliminar todos los químicos que un detergente pueda contener, enjuaga su ropita 2 veces.

– No utilices suavizantes, ya que al igual que los detergentes contienen químicos que pueden irritar su piel.

– Lava toda la ropa que entre en contacto con la delicada piel de tu bebé antes de que la use, sábanas, toallas, frazadas e incluso juguetes que sean de tela.

¿Recuerdas ese momento en el que por primera vez le pusiste su ropita a tu bebé?

Y si aún no nace, debes estar muy emocionada por poder hacerlo.

ropita de bebé

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¿Es hora de iniciar el proceso de dejar el pañal?

¡Hola mamita!

En esta entrada quiero platicarte cómo y a qué edad decidí de Dani, debía iniciar el proceso de dejar el pañal. Hasta ahora, ha sido uno de los retos más difíciles que he enfrentado en mi maternidad y siendo sincera era un tema que me estresaba mucho.

Independientemente de la presión que la sociedad ejerce en nosotras, por apresurarnos a que nuestros hijos hagan todo lo más pronto posible, asegúrate de encontrar el momento adecuado en el desarrollo de tu hijo (a) para que el proceso sea respetuoso, sencillo y eficaz.

Antes de decidir hacerlo, leí mucho sobre el tema. Varios autores coinciden en que lo mejor es esperar a que el niño dé ciertas señales de madurez, las cuales nos van a indicar que es buen tiempo para empezar a hacerlo; pues aunque es un proceso fisiológico, no deja de ser también un proceso mental.

Es recomendable que tu bebé, o ya no tan bebé:

  • Comparta sus juguetes, dulces o cualquiera de sus pertenencias, sin ningún problema. Esto lo entiendo como una manera de comprender que no pasa nada al desprenderte de algo que ha sido parte de ti.
  • Sepa diferenciar entre hacer pipí y hacer popó, e incluso avise cuando ya haya hecho.
  • Despierte con el pañal seco.
  • No esté viviendo momentos de cambios importantes en su vida, como un cambio de casa, separación de los padres, cambio del lugar en el que duerme, etc. Es decir, que en ese momento su vida tenga estabilidad emocional.
  • Tenga una mamá y/o papá cansados de cambiar pañales, pero llenos de paciencia y compromiso para afrontar el reto.

Cuando noté que Dani comenzaba a mostrar esas señales (sobre todo la última), le comencé a platicar, principalmente en cada cambio de pañal, que pronto se acercaría el momento en que tendría que hacer del baño como los niños grandes, como mamá, papá, la abuelita, el tío Beto, etc. Dani tenía aproximadamente 18 meses.

En una ocasión que fui a comprar pañales, debo confesar que noté que seguían subiendo de precio y pensé -¡No más! Me dirigí al pasillo de ropa interior para niños y le dije a Dani, con un gesto de muchísima alegría y mostrando muchísima emoción, que ya no llevaríamos pañales, que desde ahora usaría calzones y le compraría un bañito (orinal) para que comenzara a usarlo.

Muy contento y emocionado me dijo que sí. Le pedí que él eligiera los diseños de calzoncitos que más le gustaran y también le pedí que eligiera el orinal.

¡Bien! Habíamos dado el primer paso. Llegamos a casa sin pañales, así que no podía echarme para atrás.  Me aseguré de que los días siguientes fueran días en los que no tuviera necesidad de salir a la calle, así que con provisiones de comida, películas y muchos pendientes por hacer en casa empezamos el reto.

Si has decidido que ya es momento de enseñar a tu pequeño o pequeña a ir al baño, te recomiendo que sea en un fin de semana o en días en los que puedas quedarte en casa sin ningún problema.

No olvides que la mejor manera de enseñar a los niños es mediante el juego, así que aunque es un proceso muy serio y de muchísima constancia, no dejes de hacerlo divertido. Yo diría que eso es fundamental.

Mantente al pendiente de la siguiente nota, donde te platicaré la técnica que seguí para que Dani dejara el pañal, con la que afortunadamente lo logramos ¡en menos de 3 días!

¡Hasta la próxima!

Con cariño, Diana.

proceso de dejar el pañal

Consulta la ropita adecuada para facilitar el proceso: Aquí.

Cansancio materno después del parto

Es muy probable que después del parto sufras de cansancio materno, por las demandas que genera un recién nacido. Lo que puede afectarte cuando te reincorpores a tus labores diarias.

Principalmente durante los primeros 6 meses de vida es muy importante que estés disponible tanto en el día como en la noche para amamantar a tu bebé, ya que es en este periodo de tiempo en el que la alimentación de tu pequeño debe ser únicamente de lactancia.

Es completamente normal que el bebé quiera comer a mitad de la noche, lo que infiere en el sueño y descanso de los padres. Lo más recomendable es que duermas cuando tu bebé duerme, sin importar la hora del día. Envuélvelo en un sabanita, arrulla a tu bebé hasta que se quede dormido y déjalo en su cuna mientras tú te recuestas.

Cuando el bebé comience la ablactación (a partir de los 6 o 7 meses) puedes ofrecerle el pecho durante el día y la tarde, para que cuando caiga la noche le sea más fácil ir a dormir. El contacto físico entre madre e hijo es recomendable durante el día, ya que en la noche el bebé demanda las carencias que tuvo durante el día.

Otra opción es darle de mamar al bebé justo antes de irte a dormir, de esta manera tardará más en despertar para pedir más alimento. También puedes extraer leche de tus pechos durante el día para que el papá te ayude a alimentarlo cuando sea necesario.

¡Con el paso del tiempo tu bebé logrará dormir toda la noche y tú también!

5 tips para estimular el lenguaje de tu bebé

¡Hola mamá!

¿Sabías que los humanos nos estamos comunicando en todo momento aun sin estar hablando? Por eso aunque tu bebé no sepa decir ni una palabra, desde que es recién nacido, se comunica contigo a través de su llanto, sus gestos y el movimiento de su cuerpo. Después empezará a emitir lindos sonidos que definitivamente te llenarán de ternura, comenzarán los balbuceos y finalmente aprenderá a hablar.

Sin embargo, es importante que en cada etapa lo ayudes y estimules para completar el desarrollo satisfactoriamente. Aquí te presento 5 tips para estimular el lenguaje de tu bebé:

  1. Estimula a tu bebé con sonidos.

Para aprender a hablar, primero es importante escuchar. Haz ruidos con diferentes objetos como sus juguetes, cascabeles, cucharas, etc. Mueve el objeto e incítalo a seguirlo con la vista, luego escóndelo y anímalo a que lo encuentre siguiendo el sonido.

  1. Acostúmbralo al sonido de su lengua materna.

Para que tu bebé comience a hablar, es de mucha ayuda que se familiarice con el sonido de su idioma. Platícale los nombres de los objetos y para qué sirven. Explícale todas las actividades que realices, de forma pausada, con palabras sencillas y procurando usar siempre las mismas.

  1. Habla el idioma de tu bebé.

Imita su balbuceo, para que de la misma manera, él te imite a ti. Cuando empiece a pronunciar palabras repítelas correctamente, así tu bebé podrá ir mejorando su pronunciación.

  1. Conocer y reconocer.

Todos los bebés empiezan por entender el significado de los objetos y acciones antes de poder pronunciar las palabras. Por eso puedes jugar con tu bebé a preguntarle dónde están los objetos o pertenencias y pídele que él los señale con su dedo. Motívalo celebrándole cada acierto.

Sin embargo, no permitas que tu bebé se acostumbre a señalar las cosas. Cada que pida algo, motívalo a que pronuncie la palabra, aunque tú ya sepas qué es lo que quiere. No le adivines sus peticiones pues se puede acostumbrar y tardarse más en empezar a hablar.

  1. La vista también es importante.

Acomoda a tu bebé a tu altura, cara a cara, y háblale. Exagera un poco tu gesticulación al pronunciar las palabras.

Y al final, recuerda que la vida es mejor cantando, así que cada vez que puedas ¡canta! Aparte de todos los beneficios que te deja cantar, será una excelente ayuda para motivar a tu pequeño a hablar.

Platícame si te funcionan estas actividades o recomiéndanos las que te hayan servido para motivar el lenguaje de tu bebé. Escríbeme todas tus dudas, recuerda que este espacio es para ayudarnos.

¡Hasta la próxima!

Con cariño, Diana.

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