¿Cómo terminar con la etapa del chupón?

A medida que la boca pierde su papel protagonista y la etapa oral llega a su fin, el proceso natural de terminar con la famosa etapa del chupón o dejar la costumbre de ponerse el dedo en la boca se lleva a cabo. Si esto no ocurre no debemos forzar el abandono, ya que este es un proceso gradual y no repentino. Si tu bebé sigue teniendo este deseo es importante no impedírselo.

El uso prolongado del chupón no le provocará ningún daño psicológico a tu pequeño, por ello, es importante respetar su ritmo. Regañarlo, quitárselo o utilizar algún remedio casero para evitar que se chupe el dedo es contraproducente.

Si, aproximadamente, a los cinco años de edad tu pequeño no ha dejado el chupón, se le debe ayudar a abandonar la costumbre, no es lo mejor desaparecerlo de forma repentina ya que esto podría ocasionar una obsesión en el nene por recuperar ese objeto tan preciado.

Si te encuentras en esta situación, aquí te dejamos unos consejos para que lo hagas de la mejor manera:

– Puedes sugerirle que lo regale a su peluche o muñeco favorito.

– Proponle guardar su chupón en un lugar secreto y dáselo sólo a la hora de dormir.

– Intercambia el chupón por una acción más gratificante, por ejemplo dejarle contestar el teléfono.

Cuando estés segura de que tu pequeño puede privarse de él, realiza una acción para confirmar el abandono: tirarlo o regalárselo a alguien. Así estarás segura de que esa etapa se terminó.

Recuerda que cualquier duda que tengas al respecto es muy importante que la consultes con el pediatra, él sabrá orientarte de la mejor manera.

¿Cómo ser mamá y profesionista a la vez? (Segunda parte)

La frase -madre que trabaja- es redundante

Jane Sellman

 

¡Hola Mamis!

La semana pasada les platicaba sobre Ale, una futura mami que le negaban mejores condiciones para ejercer su profesión. Decidida a ejercer sus derechos, acudió al Conapred, allí tomaron su queja. Narró los hechos y ellos enviaron un aviso a la institución. Adicional, redactó una carta dirigida a recursos humanos para notificar que había presentado una queja ante una institución competente.

¡Por fin le confirmaron su cambio! Sin embargo, le asignaron un lugar en un cuarto bajo las escaleras, espacio que hacía un par de meses lo habían acondicionado para guardar material y todo lo que los camarógrafos ocupaban durante el día. Ella sería la nueva asistente del encargado del lugar. Sus labores ahora consistían en ayudar a acomodar y encintar casetes, cuando su trabajo por el que la habían contratado era edición digital.

Cuando los directivos se enteraron de la queja ante Conapred, cambiaron su actitud y le asignaron un nuevo horario, la regresaron a sus actividades de edición y a un nuevo proyecto. Siguió trabajando como debió haber sido siempre, con un nuevo equipo, más humano y sobre todo profesional. Todo continuó bien hasta enero, pues cuando se presentó el primer lunes del año a trabajar le dieron la noticia de que estaba despedida.

Acudió con el Director de Producción para saber qué era lo que pasaba y sin más sólo le respondió que ella no aparecía en la lista de las personas a las que se les había renovado contrato, cuando meses atrás le habían prometido un aumento de sueldo. Un mes después, recibió una llamada de Conapred, donde le comunicaron que la institución refutó los hechos, que a la persona que ella acusaba no era su superior, pues, supuestamente no existía el cargo y que esto lo corroboraba el director del noticiario, el mismo hombre que todas las mañanas le preguntaba si se sentía a gusto, si estaba bien. Ese hombre defendió a la persona que por muchos años ha abusado de la autoridad que tiene en el lugar.

Sin embargo, Ale no permitió que esto opacara sus ganas de seguir siendo una profesional y sobre todo ha mantenido encendido el brillo de su maternidad. Sigue en la lucha por hacer valer sus derechos y su dignidad como mujer y futura madre. Descansó un par de semanas y después consiguió otro empleo temporal. Encontró nuevos proyectos y nuevas perspectivas de la vida, disfruta levantarse y ver cómo crece su pancita día a día, pero sobre todo defiende la idea de que ser mamá no es sinónimo de derrota profesional.

“No  hemos parado de trabajar y de disfrutar esta etapa juntos, mi inquilino y yo. Estamos a casi 5 semanas de conocernos, emocionados escogiendo ropita y todo lo necesario para nuestro encuentro, y ahora terminamos de escribir nuestra historia desde esta nueva oficina que me abrió sus puertas, para ser una gran mamá profesionista”.

¿Tienes una experiencia similar? ¡Platícamela! Este espacio es para ti. 😉

¡Hasta la próxima!

Con cariño, Diana.

¿Cómo ser mamá y profesionista a la vez? (Primera parte)

De todos los derechos de una mujer, el más grande es ser madre

Lin Yutang

 

¡Hola mamitas de Baby Mink!

Hoy quiero platicarles la historia de una futura mami que nos demuestra cómo la vida profesional no tiene porqué estar peleada con la maternidad. Los obstáculos que nos pone la sociedad, sólo existen cuando tú lo permites. Esta es su historia.

Ella es Alejandra y pronto será mamá, aún lleva en su vientre a Alex, su pequeño inquilino, como ella lo llama. Cuando este bebé decidió llegar, Ale trabajaba en un programa de noticias, en el turno de madrugada, laborando por las noches y durmiendo por las mañanas. Condiciones poco favorables para la salud en general. Sin embargo, sus resultados comenzaban a rendir frutos, pues el Director de Producción le había ofrecido un aumento de sueldo que iniciaría a partir de la renovación de su contrato, en dos meses aproximadamente.

Cuando se enteró de su embarazo, supo que sería complicado, más bien agotador. Pasar por un embarazo siendo editor en un medio de comunicación es llevar sobre ti una enorme presión, sin embargo nunca lo vio imposible.

Iniciaba el mes de noviembre, y con dos meses de gestación, Ale decidió pedir a los directivos un cambio de turno para llevar un embarazo más tranquilo. Ellos tomaron una actitud distante y pidieron que esos asuntos los arreglara con el Coordinador de Editores, Manuel Álvarez. Cuando ella le pidió el cambio se negó, argumentando que no habría movimientos hasta finalizar el año.

Acudió de nuevo con los directivos, quienes le aseguraron que el cambio ya estaba autorizado y que no sabían por qué razón Manuel no lo ejecutaba. Como pelotita de ping- pong, y no tanto por la pancita, volvió a hablar con él. Éste le pidió una semana más de apoyo en la madrugada, mientras organizaba a los demás editores. Ale pensó que era algo razonable, aunque el estrés le ocasionó un episodio de presión baja.

Por fin terminó la semana y buscó a Manuel para conocer su nuevo horario. Con una actitud despreocupada, él le dijo que no podía darle el cambio hasta que le llevara un comprobante médico de embarazo. Ale acudió con su médico obstetra ese mismo día y regresó al noticiero con la prueba sanguínea (PIE), más un ultrasonido, para estar prevenida. Esperaba que por fin pudiera dejar todo listo para comenzar la siguiente semana en un nuevo horario. Al entrar buscó a Manuel y por fin le entregó lo que pedía, a lo que él respondió que no podía cambiarla hasta que el médico de la institución acreditara sus documentos.

En ese momento Ale decidió que buscaría asesoría jurídica con algún abogado, pues obviamente se estaban quebrantando sus derechos como empleada, mujer y sobre todo con su derecho a ser madre.

No te pierdas la segunda parte de esta historia, donde te platicaré cómo Ale pudo salir adelante con un bebé en camino y una carrera profesional, para superarse y brindarse una mayor calidad de vida, tanto a ella como a su pequeño inquilino.

¡Hasta pronto!

¿Cómo identificar la dispraxia en niños?

La dispraxia en niños es una enfermedad poco común de alteración psicomotriz que provoca lentitud de movimientos, dificultades en la coordinación del mismo o torpeza.

La dispraxia se hace presente a partir del primer año de edad, pero los síntomas son más evidentes a medida que crecen. Se pueden ver afectadas la lectura y la escritura, sin embargo el niño puede presentar algunos síntomas pero no es necesario que por eso padezca la enfermedad.

Los síntomas son más visibles entre los 5 y los 11 años de edad, se estima que pueden sufrirla entre un 2% y un 5% de los niños en esta etapa. Este padecimiento puede llegar a afectar el habla y el desarrollo emocional del niño. Existen diferentes tipos de dispraxia:

  • Dispraxia ideomotora: es la interrupción entre la secuencia de pensar y realizar un acto sencillo, por ejemplo coger un objeto.
  • Dispraxia ideatoria: se afecta la cadena de secuencias de pasos sencillos que dan lugar a uno complejo: abotonar un botón, atarse los cordones, meter una llave en la cerradura, etc.
  • Dispraxia oromotora o del habla: en este caso se ven afectados los grupos musculares que se encargan de la fonación, mostrando problemas para pronunciar algunas palabras o sílabas, por lo tanto el habla del niño se verá afectada.
  • Dispraxia constructiva: existe una dificultad en comprender las relaciones espaciales entre los objetos, por lo que resulta difícil moverlos de un lugar a otro: por ejemplo, meter una caja pequeña dentro de otra más grande o acomodar sus pertenencias de forma que su mami le indica o enseña.

Si hay sospecha de dispraxia en tu pequeño, el médico le realizará las pruebas necesarias para obtener un resultado. Si tienes alguna duda sobre su desarrollo es recomendable que asistas con el especialista para aclarar cualquier situación y en caso de ser necesario comenzar con un tratamiento.

Consejos para cuidar la piel del bebé

Proteger la piel del bebé de los rayos del sol es fundamental para evitar quemaduras o problemas en la piel.

Debes tener en cuenta que la piel de tu hijo es más sensible cuando es pequeño, por eso es importante protegerlo todo el año. Los daños provocados por el sol durante la infancia, son acumulativos, irreversibles y sus consecuencias pueden manifestarse hasta la edad adulta.

Algunos consejos para cuidar la piel del bebé de los rayos del sol pueden ser los siguientes:

Si tu hijo tiene 6 meses de edad o menos, debes evitar exponerlo directamente a los rayos del sol, en esta etapa de su vida debemos protegerlos de deshidrataciones, golpes de calor y quemaduras.

Existen diferentes tipos de pieles, pero sea cual sea la de tu hijo debe recibir el mismo cuidado que todas las demás. En general evitar que tengan contacto directo con el sol desde las 12 hasta las 16 horas.

Intenta que la exposición al sol sea de forma paulatina, aumentándola gradualmente con el paso de los días.

Siempre coloca protector solar sobre la piel de tu pequeño al menos 30 minutos antes de exponerse al sol, utiliza protección arriba de 30. Las pieles muy blancas y los más pequeños necesitarán más protección. Vuelve a aplicar protector solar en un par de horas.

Recuerda, no importa si está nublado, el protector solar es obligatorio al igual que beber agua constantemente.

cuidar la piel del bebé Baby Mink

Aprender a ir al baño

¡Hola mamita!

En esta nota te platicaré como viví con mi hijo, ese momento de aprender a ir al baño y decirle adiós a los pañales, de una manera respetuosa para él y poco estresante para mí.

El primer día le expliqué, por milésima vez, que ya no le pondría pañal y que debía avisarme antes, para poder estrenar su bañito. Al principio lo dejé sin ropa de la cintura para abajo, pero después sentí un poquito de preocupación porque anduviera así de destapado, entonces opté por ponerle un short holgado.

También le inventé una historia. Le platiqué que a todos nos gusta estar con nuestra mamá, nuestros amigos y nuestra familia, y que cada que tirábamos un pañal sucio esa popis o esa pipí se quedaban con ganas de ir al mundo de todas las popis y las pípis.

“Entonces si tú me avisas con tiempo, te acompaño al bañito para después echar lo que hiciste al escusado y que se vaya con la popis o pipí que yo hice hace rato, porque está ahí esperando a su hijo.”

Y comenzamos

El primer día fue de puros accidentes, me avisaba cada que ya se había hecho o yo lo cachaba mirando como escurría el agüita por sus piernitas. No le cambiaba la ropa inmediatamente, pues mi intención era que sintiera un poquito de esa incomodidad para que pensara en evitarlo la siguiente vez. Y para que no lo sintiera como un castigo, ponía de pretexto que estaba terminando de hacer cualquier cosa y que al terminar lo cambiaría. 

Ocasionalmente lo sentaba en su orinal, cantábamos, le platicaba la historia de la popis, pero no, nada.

Al final del día, preparé mi juego de baño y al ¡agua Patos! para que no se fuera a la cama con toda la incomodidad, le puse un pañal entrenador, aunque no me preocupaba mucho que mojara la cama, pues desde hacía varios meses despertaba con el pañal seco.

Ganando pequeñas batallas, pero no la guerra

Por la mañana siguiente lo primero que hice fue sentarlo en el orinal, le ayudé a sentirse cómodo, bromeaba con él y vualá ¡nuestro primer gran logro! Lo celebramos cual aficionados al fútbol viendo a México ganar el mundial.

Lo vaciamos al retrete y él mismo jaló la palanca, eso es muy importante, que sean ellos quienes “despidan” lo que acaban de hacer. Por fin la pípis se había ido al mundo de las popís y pípis, y ya estaba con su mamá (la que yo había hecho antes).

Pero a medio día volvieron los accidentes. Debo reconocer que empecé a sentir desesperación por tener que estar limpiando cada que no alcanzábamos a llegar al baño. Estaba perdiendo la paciencia, pero sabía que si le mostraba mi enojo podría entorpecer el proceso. Así que no dejaba de mostrarme cariñosa con él y sobre todo transmitirle seguridad.

Llegó un momento en que ya no sabía qué hacer, si volver a ponerle pañal, no sacarlo del baño, poner orinales en cada rincón de la casa para llegar a tiempo, era un estrés total. Entonces decidí que estaría todo el tiempo con él, recordándole en cada momento que si sentía ganas de ir al baño me avisara.

Por la tarde empezaron las falsas alarmas, le preguntaba si tenía ganas, me decía que sí, llegábamos al bañito y nada. Dos o tres veces sucedió lo mismo.

Más o menos él hacía popis a cierta hora del día, que era después de la cena, así que lo senté en su bañito ahí le conté cuentos, cantamos, volvimos a contar la historia de la popis que se quiere ir al mundo de las popis y después de casi una hora, ¡reto logrado!  Había una popis en camino a ver a su mamá.

La Victoria

Al siguiente día, repetimos lo mismo de la mañana anterior y a cada momento le recordaba si sentía ganas de usar el baño. Se fueron los accidentes y comenzaba a avisar. Procuraba tener a su bañito lo más cerca posible para no hacerlo esperar tanto. ¡Y funcionó!

Desde ese día sólo usó pañales entrenadores. Por supuesto que en los días siguientes hubo pequeños incidentes, que afortunadamente se repitieron cada vez menos.

Considero que el aspecto fundamental que nos dio el éxito en tan poco tiempo, fue el haber esperado a que Dani mostrara las señales fisiológicas y psicológicas que les platiqué en la nota anterior. Pues en realidad, este proceso no se aprende, se adquiere, así como la madurez que adquirimos con la edad.

Platícame cómo va este proceso para que tu hijo deje el pañal o si ya lo lograron, platícanos su historia para poder dar tips y sugerencias a otras mamis que están en este complicado proceso.

¡Hasta la próxima!

Con cariño, Diana.