Acerca de las náuseas y antojos en el embarazo

náuseas y antojos en el embarazo

¡Hola mamás!

Me siento muy contenta de llegar a una entrada más.

Hoy quiero platicarles acerca de algunos síntomas que sufrimos las futuras mamis: los ascos, vómito, náuseas y antojos en el embarazo.

Una mañana de esas en las que no pasaba nada, entre la séptima y octava semana de embarazo, me desperté con una sensación muy molesta, las terribles náuseas. Al principio eran leves, algo con lo que podía lidiar, pero conforme pasaban los días eran más intensas e insoportables. Yo quería tener antojos, más no esas feas náuseas que no me dejaban vivir mi embarazo en paz.

Al principio, ya sabiendo que estaba embarazada, no sentía nada. Incluso, debo confesar que me extrañaba mucho y deseaba tenerlas. Dios mío, perdóname porque no sabía lo que pedía.

Y de repente, ¡llegaron! Junto con sus mejores amigos: los ascos.

El olor a uva me daba asco y hasta la fecha, es un asco que jamás se fue. El aguacate me daba asco, imperdonable, lo sé.  El queso Philadelphia me daba asco, más imperdonable, lo sé. Ver la tele me daba asco, el yogurt de fresa, las mañanas, el frío, tomar las pastillas que me indicaron para las náuseas, todo me daba asco, hasta ¡hablar!

En serio, esas semanas me la pasaba acostada en mi cama, porque hasta con tener una conversación sentía que iba a vomitar.

En una de esas ocasiones mi mamá notó que no me levantaba ni a comer, intentó animarme diciéndome que es un proceso muy bonito que debía ser disfrutado, y que todas las etapas del embarazo debían ser gozadas con plenitud. “Disfruta tus náuseas, hija, son un símbolo de la gran bendición que crece en tu vientre”

¿Disfrutarlas? Imposible, yo sólo deseaba que pasaran los tres primeros meses, pues supuestamente al cuarto mes, debían ceder.

Hasta ahora no hay algún estudio que confirme con precisión por qué aparecen las incómodas náuseas. Supuestamente puede deberse al aumento de hormonas en el embarazo como los estrógenos y la GCH. Aunado al desarrollo del sentido del olfato, que ante la menor provocación nos hace ser mejores que Jean Baptiste Grenouille, el protagonista de “El perfume”.

Hay muchas creencias por las que según les dan más náuseas a unas embarazadas que a otras. He escuchado que a las que van a tener niñas tienen más posibilidades de padecerlas por las hormonas que hay dentro de ti debido al embarazo y a las hormonas que implica un feto niña para su formación, en mi caso eso no aplicó.

También he escuchado que mientras más velludito viene el bebé, más probabilidades de tenerlas, y bueno, esa sí la creo, pues yo di a luz a un bello changuito peludo.

En fin, me aconsejaron muchas cosas para controlarlas. La única que me funcionó un poco, fue comer toooodo el tiempo pero en cantidades pequeñas, ya sea una galletita salada, un puñito de palomitas naturales, una fruta, es decir, pequeñas colaciones. Hice a un lado las grasas y el picante, ingredientes que no podía ni ver en pintura.

El punto era no tener el estómago vacío y tomar muchos líquidos, eso sí frescos, no fríos pero frescos. ¡Entiéndanme, estaba embarazada!

Lo cierto es que ni el medicamento que me indicaron me ayudó. Afortunadamente sólo una vez tuve vómito después de comer, los demás eran al despertar (los peores). Y sí, cada que sucedía lloraba de la preocupación de no poder controlarlo.

Pero mi mejor remedio contra las náuseas me lo dio mi propio cuerpo, ¡los antojos! Una de las cosas más divertidas del embarazo. Amé con profundidad los caldos calientitos con muchas verduras y arroz y los tamales se convirtieron en mi debilidad. Las carnitas normalmente no me gustan mucho, pero a finales del embarazo era justo y necesario que cada domingo me encontrara pidiendo un taquito de maciza en el puestito del mercado.

En este punto del embarazo, una de las peores cosas que pueden suceder es sentir un emocionante antojo, pero al tenerlo frente a ti sentir repentinamente un asco que quién sabe de dónde sale, si hace 5 minutos morías por comerlo.

En fin, así pasaron los primeros tres meses, entre náuseas y ascos, principalmente.

Aunque claro que mis ilusiones y alegría eran directamente proporcionales a estos feos síntomas.

A principios del segundo trimestre, una tarde me encontraba de compras en el supermercado y decidí dar una vuelta por la sección de bebés. Mirando las frazadas para bebé comencé a imaginarlo en mis brazos, sentí un movimiento muy raro en mi abdomen, esta vez no eran las náuseas traicioneras, ni hambre, ni un antojo, era la primer patadita que sentía, ¡ahora de verdad estaba enamorada!

Fue ahí cuando adquirí mi primer producto Baby Mink, mi bebé nacería en medio año aproximadamente, y yo, ya deseaba que esa escena que dibujé en mi mente se hiciera realidad. Ya tenía la frazada, sólo faltaba tener en brazos a mi bebé.

Ahora platícame sobre tus náuseas y antojos. ¿Qué era lo que más te gustaba comer? ¿Tuviste antojos raros? Será muy divertido leerte.

En la siguiente entrada te compartiré la historia de una amiga que acaba de dar a luz, su bebé es muy especial, pues se trata de un bebé arco iris. ¿Has escuchado hablar sobre ellos? No te pierdas en la próxima entrada la historia de Jacquie, una mami que sus días son iluminados con risas de colores, pero por las noches mira de lejos cómo brilla su primera estrella. ¡No te la pierdas! 😉

 

¡Hasta la próxima! :)

 


Publicado por: Baby Mink

Entradas de

Comentar

*

  • estimular el gateo
    ¿Cómo estimular el gateo del bebé?
    Publicado el: 20 20UTC abril 20UTC 2016, Por: BabyMink, 6 comentarios.

    ¡Hola mamitas! ¡Que alegría estar de nuevo escribiendo para ustedes! Últimamente he notado que hay muchas mamás preocupadas, que nos escriben porque sus bebés no gatean a la edad en la que creemos debería ser la correcta. Y aunque es importante recordar que tooodos los bebés son individuos con una historia y desarrollo particulares, y […]

    Seguir leyendo
  • hidratación en el bebé
    La importancia de la hidratación en el bebé
    Publicado el: 13 13UTC julio 13UTC 2015, Por: BabyMink, No hay comentarios.

    No a todos los bebés les resulta atractiva el agua, pero esto es algo que con el tiempo, mientras el bebé va abandonando la lactancia exclusiva, irá cambiando, ya que sentirá la necesidad de hidratarse, poco a poco se acostumbrará. Los bebés pueden comenzar a beber agua a partir de los 6 meses de edad, […]

    Seguir leyendo