Amor y Locura

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¡Hola mamás!

Qué gusto que les haya gustado nuestro blog y que hayamos recibido una respuesta tan positiva de parte de ustedes. Creo que sería bueno que como comunidad, tengamos un nombre, ¿qué opinan? Me encantaría recibir sus sugerencias.

Últimamente he notado en muchos lugares los clásicos corazones, globos, tarjetas, peluches y todo tipo de regalo empalagoso, ¡claro el 14 de febrero se acerca!

Al pensar en esta fecha es inevitable recordar a Alan, el papá de mi bebé. Mi primer y único amor que he tenido como mujer.

En esta entrada les platicaré de cómo lo conocí y cómo me enamoré de él. Cómo llegó a ser esa parte tan fundamental en la historia de mi vida, no sólo por todo lo que cambió mi mundo desde que lo conocí, sino porque evidentemente sin él, no sería quién soy, no sería mamá.

Antes de continuar, quisiera aclarar que soy mamá soltera. Tristemente, las cosas entre él y yo no han funcionado, sin embargo cada que recuerdo la historia que hicimos juntos me siento afortunada por haber vivido momentos tan bonitos que siguen en mi corazón.

Lo conocí desde muy chica. Bien dicen que, las mejores cosas de la vida, llegan cuando menos las esperas. Pues bien, nunca esperé conocer al padre de mi hijo a tan temprana edad. Yo tomaba clases de jazz en una academia de baile, iba tres veces por semana. Saliendo de una de mis clases, lo vi ahí afuera. Alan estaba sentado en una banca esperando el autobús. Me miró de una manera tan bonita, como nunca nadie lo ha vuelto a hacer. Me senté a su lado a esperar a que mi mamá pasara por mí. No pasó nada ese día, ni al siguiente, ni al siguiente. Aproximadamente dos semanas estuvimos así, hasta que se animó a hablarme y nuestra historia se empezó a escribir.

Nos veíamos cada tarde, deseando seguir juntos cada noche. Pero yo tenía que volver a mi casa. Desde ese entonces, él ya vivía solo. Siempre admiré muchas cosas de él, el orden en su vida, su disciplina, su olor, sus besos. Su manera de ser tan similar a la mía que nos conectaba a la perfección, felizmente éramos muy parecidos. La tranquilidad que sentía entre sus cálidos brazos que por mucho tiempo fueron mi hogar.

Pasaron varios meses que se hicieron años, pasaron risas, alegrías, tristezas, reclamos y enojos. Comencé a ser más independiente y las tardes con sus noches ya eran completamente nuestras. Comenzamos a vivir juntos sin tener un hogar. Me convertí en su locura, y él se convirtió en mi cordura. Sentí que a su lado encontré mi centro para vivir el resto de mi vida. Pero no era más que el efecto de esos bellos sentimientos tan intensos que sólo nos permitían sentir y no nos dejaban pensar en ejecutar un plan de vida razonable.

Y así pasó más tiempo en el que descubrimos que, tristemente, éramos muy parecidos. Chocando en todo, desconfiando de todo, haciendo casi todo para separarnos sin la intención de dejarnos. Pudo haber terminado todo ahí, pero no quisimos detenernos.

A final de cuentas ese sentimiento de unión nunca se apagó, esa admiración que sentía por él nunca se esfumó. Él era esa protección que me hacía sentir viva, parte de esa semilla con la que quería sembrar una familia.

Cuando me embaracé tenía 6 años de conocerlo, llevábamos una relación un poco-mucho complicada. Pero yo sentía que lo amaba como al amor de mi vida. ¡Ja! ¡Qué equivocada estaba! Y no porque él sea un mal hombre o algo así, para nada. Lo quiero y lo respeto mucho. Pero el amor, el verdadero, el que de verdad hace vivir a tu corazón y lo engrandece, ese amor, aún no lo conocía.

De cualquier manera hoy puedo decir que mi hijo, Dani, es fruto del intenso amor que sentimos Alan y yo. Sin duda alguna, fue concebido con una chispa de locura y una carga fuerte, muy fuerte de amor.

Al final, contra todo lo que sentía y todo lo que había deseado, tuve que aprender a decirle adiós. No ha sido nada fácil, porque nos une más que un sentimiento, porque con él imaginé mi familia,  es el papá de mi hijo, no un amor imposible de secundaria.

A pesar de todo, creo que lo importante ahora, es que Dani tenga a sus dos padres siempre para él, aunque separados estemos mejor.

¿Y tú cómo conociste al papá de tus hijos? ¿Cómo es su relación? A veces puede ser difícil adaptarse a la forma de vivir del otro y si has decidido recorrer por ti misma tu camino, platícame tu historia. Si vives en pareja, platícanos por todo lo que han pasado para seguir juntos hasta hoy. Estaré muy feliz de leerlas.

Con cariño, Diana.


Publicado por: Baby Mink

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4 Comentarios

  1. CINTHYA DAYANA
    feb 04, 2016 @ 22:35:45

    Buenas y muy felicitadas noches Diana, de verdad mi admiración por ti es más haya de estas lineas, es por la persona que eres y en la mujer y madre en la que te haz convertido, mis más sinceras felicitaciones, y deseo este sea solo un gran comienzo en la anterior entrega no te pude hacer llegar mis buenas vibras a este proyecto.

    creo que tu no necesitas encontrar el amor de tu vida, pues el amor más grande eres tú y se lo das a todos aquellos que te conocen, gracias por tu amistad y por estar conmigo en mis momentos.

    tkmm preciosa

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    • Diana Baby Mink
      feb 26, 2016 @ 09:52:27

      ¡Hola Dayana! :) Muchas gracias por ser parte de esta hermosa aventura, es un honor compartirla con personas como tú, que conocen la dicha de ser madres. ¡Saludos!

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  2. Cynthia Carrillo
    mar 09, 2016 @ 00:25:25

    Hola

    Hace tiempo comenté en tu post que me encantaba leer todo lo que escribías, pero no había dicho porqué. Cuando narras las cosas logras capturar lo que sientes, lo transmites y al menos a mí me lo contagias. Con esta historia recuerdo a mi primer amor, el más grande hasta ahorita. También me embarace, pero mi bebé no se logró porque me vacune de sarampión y rubeola unos días antes de saber que venía en camino… Yo tenía 18 años y cuando te leo me pongo a pensar qué hubiera pasado si no me hubiera vacunado. Dejé de querer tener bebés, dejé de creer en el amor, pero leerte y recordar hace que me den ganas de volver a intentarlo…

    Saludos y felicidades por este blog.

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    • Diana Baby Mink
      mar 12, 2016 @ 12:46:18

      ¡Hola Cynthia! :) Gracias por tu comentario y por ser parte de este espacio. A veces suceden cosas que aunque sean muy difíciles de comprender, es importante saber que todo sucede por algo. Tu bebé siempre estará ahí, aunque haya sido poco el tiempo que estuvo en tu vientre y las cosas no hayan resultado como se espera, estoy segura que algo vino a enseñarte, algo debió haber dejado en ti, algo positivo que te debe ser útil ahora o en un futuro.
      No permitas que las experiencias tristes cambien la percepción de tu vida, dales la vuelta, saca lo bueno que eso haya tenido. Cree de nuevo en el amor, siéntelo y si en ti renacen las ganas de tener un bebé, ¡hazlo! Ya sea en un año o en diez años, me encantaría que nos compartieras la noticia y vivir esa magia de la maternidad contigo. ¡Saludos! <3

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